Las historias de Maurice …

CAP 51 – Se te ve el plumero

Una vez más estoy en desacuerdo con quienes consideran este fin de semana que se pronostica de lluvia y frío, como un rompeplanes. Claro que te lo dice alguien para quién su máxima aspiración en la vida es poseer una casa con chimenea y una pareja para compartirla. Nada más, y nada menos. El resto […]

CAP 50: Forzoso a la Feria

Mi vecino lleva toda la mañana esparciendo estiércol en las parcelas de su finca más cercanas a mi casa. No sé si se trata de un acto legal ni me importa, pero denota una vez más falta de educación y sensibilidad. Imagínate que me visitas mañana, para disfrutar de un magnífico fin de semana de primavera… […]

Cap 49 – Duro de Pelar

Trotaba por la carretera. Siempre he oído que trotar en duro favorece el fortalecimiento de tendones en los caballos. Así lo hago, al terminar una sesión de trabajo relajo a mi yegua en un breve paseo que termina en un tramo asfaltado poco transitado. Algo ha asustado a la potra hoy, que ha hecho un […]

Cap 48 – Gracias a Dios

Mi larga estancia en internados, de la que te he hablado ya en alguna ocasión, tuvo también sus aspectos positivos. Podría hacerte un alista de temas menores, casi todos ellos relacionados con la capacidad de adaptarme al sufrimiento y a la carestía de comodidades, pero lo más importante sin duda fue la enseñanza de la […]

Cap 47 – Yo nunca tuve un Golf

Recordarás que a principios de los ochenta, o tenías un Golf (Volkswagen) o no eras nadie en la salida de la disco. Yo no quería ser menos y aproveché el anuncio de racionamiento de gasolina en España (como ha cambiado este país en poco tiempo) para proponer a mi padre la compra de un Golf […]

CAP 46 – Ayer cobre la deuda

Ayer noche fui al circo a cobrar una deuda, o quizá sería más exacto decir a pagar la deuda que había contraído con mi adolescencia. Estuve desde los ocho hasta los diecisiete años en internados. No puedo decirte que fuera algo dramático, pero simplificando mucho, en lo que a emociones externas se refiere, el día […]

Cap 45 – Caigo mal y… ahora lo sé

Entre las buenas cosas, muchas, que me aportó mi etapa militar, una muy especial fue conocer al sargento de infantería Magín Garifa. Él, al igual que muchos de nosotros, parecía alguien a quién le hubiera gustado nacer en otra época más romántica y diseñada en blanco y negro. Nos hicimos amigos casi forzosos porque compartimos […]

Cap 44 – Harto de “buenos tipos” con mala uva

Cuando hace años vi por televisión las imágenes del gran actor, director, escritor e intelectual español Fernando Fernán Gómez “mandando a la mierda” a un admirador, pensé que cómo era posible que una buena persona y además comunista, lo cual es una redundancia (por lo del reparto y tal), pueda tener ese carácter. A raíz […]

Cap 43 – Retirada de material

Ayer una buena amiga paso por el quirófano para “ retirada de material ”, que he aprendido hace muy poco es como se llama en el argot hospitalario a la operación, que antes denominaba como la mayoría, “quitar tornillos”. A mediados de diciembre se fracturó tibia y peroné, en un tropiezo al bajar las escaleras […]

Cap 42 – Te prefiero así

“A mí me gustas mucho más así”-me ha dicho ayer. ¿Así, cómo? ¿Con la guardia baja, algo desanimado, y sin ganas, dentro de mis limitaciones, de ser irónico e ingenioso? –le respondí.

Supongo que ella pensaba que acababa de inventar una gran frase con la que me llevaría a la reflexión, y que ésta empieza, claro está, por pensar de ella que se trata de una mujer profunda.

Pero adonde me condujo, no fue a la reflexión, sino a una flexión, de tronco, que completaba el gesto de mi mano extendida, para despedirme de ella diciendo: Adiós señora Freud. Ha sido un placer pero ahora debo regresar con mis amigos superficiales, que son menos sibaritas a la hora de preferirme.

Ya en otra ocasión me lanzó un mensaje que debía haberme abierto los ojos y darme cuenta al instante de que estaba ante una gran conocedora de las personas y la vida. Aquella vez recuerdo que me dijo, más o menos: “Que afirmes que no tienes grandes problemas es un claro síntoma de que los tienes”.

¿Qué? ¿Cómo te quedas?. Si, si, aunque no te lo imagines, personas así andan sueltas con su gran talento a cuestas, sin que el resto seamos capaces de reconocérselo.

Pero a mí me pasa en estas cosas como en lo de los adivinos. Si saben lo que pasará ¿Porqué no adivinan la lotería en lugar de pasarse la noche hablando con solitarios insomnes, tras una mesa con un par de velas, a euro el minuto?

Lo que quiero decirte es que, a la mayoría, la vida nos va más o menos bien. Seamos realistas. Nos quejamos, como es lógico, porque es lícito e incluso deseable para el desarroll

Cap 41 – Viéndolas venir

Estábamos aún con la resaca de besos, abrazos y brindis deseándonos un mejor año nuevo, cuando aparece el Ministro de Hacienda esta semana para decir: “Este año será el más difícil”. De momento, para el lunes, ya han anunciado temperatura mínima menos siete grados centígrados para mi pueblo, con lo cual, aunque sé que no […]

Cap 40 – Avería en el corazón

Se me avería Internet. El servicio lógicamente no atiende. Sabes que no tengo televisión. Temprano aún para acostarme, pero ya es de noche y una densa niebla que agudiza el frío desanima a acometer cualquier plan al aire libre que se me ocurre. A pesar de ello, he montado esta tarde y he disfrutado.

Una joven potra que promete. Siempre es así al principio, por suerte. ¿Un libro? Ya lo he hecho, y aun saboreando cada página, he liquidado las últimas de “Falcó” (A. P. Reverté) en un santiamén. Todo entretenimiento debo buscarlo dentro de mi cabeza.

Descartaré los pensamientos negativos, para centrarme en algo que realmente me divierta. Hoy no quiero llamar a la puerta de la nostalgia. No es la noche apropiada.

Podría llamar a Isabel. Ayer lo hice para desearle buen año y me respondió llorando, porque estaba sacando sus cosas de la casa de su novio. Malas fecha para dejar una relación, si es que se puede decir que hay buena fecha para hacerlo. No la llamaré. Supongo que prefiere escuchar sus propios pensamientos y tener el teléfono libre por si recibe la llamada que ella asegura que no llegará.

Siempre andamos esperando tener un rato libre para hacer lo que nos de absolutamente la gana, o simplemente no hacer nada, y cuando las circunstancias nos lo conceden no sabemos muy bien por dónde empezar. Si viviera en la ciudad sería distinto, o no, puede que aún me sintiera más solo. Tomar una cerveza en un bar, charlando con un camarero que te deja a media conversación cuando un cliente le reclama una infusión es un golpe bajo.

Hoy es Noch